Guía del visitante

 

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ODONTOLOGÍA INFANTIL INTEGRADA

XI CONGRESO NACIONAL (PALENCIA 2019)

Palencia

Palencia es un municipio español de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se encuentra situada en la llanura de Tierra de Campos, a orillas del río Carrión.

Ubicada a 749 m de altitud, dista 235 km de Madrid y 47 km de Valladolid, siendo las dos capitales de provincia españolas más próximas entre sí. El municipio cuenta con una población de 78 892 habitantes (INE 2017) sobre una extensión de 94,71 km². Por su parte, el alfoz de la ciudad, conformado por diez municipios, cuenta con más de 20 000 habitantes, que unidos a los de la capital suman más de 102 000 personas. Es un importante centro industrial de Castilla y León.

El placer de comer en Palencia

(información del Ayuntamiento de Palencia)

El clima en las distintas estaciones del año y la orografía del terreno determinan una vegetación y una fauna concreta, un tipo de cultivo o la cría de un determinado ganado. Tradiciones, folklore y cultura dan forma a lo largo de la historia. Palencia capital, enclavada en la zona sur de la provincia, disfruta de la rica gastronomía de la zona de Tierra de Campos y del Cerrato, destacando por encima de todo la Sopa Castellana y la Menestra Palentina. La huerta palentina ofrece una gran cantidad de productos: espárragos verdes, alcachofas, zanahorias, remolacha, coliflor, acelga, judía verde, berenjena, calabacín, guisantes, etc. siendo en junio el mes que estas verduras alcanzan su plenitud. Todas ellas guisadas con carne de magro de cerdo o ternera componen nuestra Menestra Palentina. La Sopa Castellana, se confecciona con rebanadas de pan de hogaza cortadas muy finas, puestas a cocer con agua, ajo y pimentón en cazuela de barro y dejadas a reposar a la lumbre. Una vez en su punto, se les añade huevo escaldado y tacos de jamón serrano con tocino. Se trata de un plato propio de los meses de invierno, con gran valor nutritivo. Una variante muy conocida dela Sopa Castellana es su versión con costra, que se produce al quemarse la parte superior en el horno de leña.

Por el contrario, los rigores del verano palentino aconsejan platos ligeros como el Pisto, confeccionado con calabacín, tomate, huevos batidos, perejil, ajo, cebolla, pimiento y aceite. La gran variedad de revueltos que se cocinan en esta tierra, hacen de este plato elemento básico y reconocido de nuestra gastronomía. Sus ingredientes principales son los huevos, a los que se añaden gambas, guisantes, champiñón, jamón, pimientos y espárragos. En la capital también se disfrutan las cecinas de Villarramiel o los pichones de Tierra de Campos, preparándose estofados con zanahorias y pimientos verdes y acompañados de cebolletas y patatas fritas. De la misma manera se cocina “la caza” en época de media veda: la codorniz, considerada manjar de reyes, y la perdiz; la liebre y el conejo, levantada ya la veda.

Sin embargo el plato típico palentino por antonomasia es el lechazo; carne muy apreciada de cordero lechal alimentado únicamente con la leche materna, destacando los de raza churra. Se prepara asado o entreasado en cazuela de barro y horno de leña, condimentado sólo con manteca de cerdo, agua y sal. Las chuletillas de cordero es uno de los platos más exitosos de nuestra cocina, fritas o a la brasa.  Más propia de la zona norte palentina y para combatir el frío invierno, es la cocina con gran contenido graso, principalmente la derivada del cerdo. En el mes de noviembre, después de haber estado cebando el cerdo todo el año, se realiza la tradicional matanza: morcillas y sopas de chichurro confeccionadas con sangre el animal, pan, cebolla y arroz, De los cursos altos del Carrión o del Pisuerga provienen las finísimas y famosas truchas, propias de primavera y verano. Secada con un paño y sin lavar, se trocea la trucha, se sala y se cubre de harina. En la sartén, con un poco de aceite de oliva, se disponen trozos de torreznos. Cuando sueltan la grasa se retiran e inmediatamente, se cocina la trucha a fuego fuerte para que quede dorada. Se retira y se sirve junto a los torreznos fritos.

Los caracoles son un plato típico que suele degustarse en la festividad de San Marcos, el 25 de abril, según el refrán popular: “los de abril para mí; los de mayo para mi amo; y los de junio para ninguno”. Después de reposar durante tres días en pan rallado y lavados varias veces, se disponen en la cazuela a cocer. Una vez cocidos se retira el agua y se les adereza con jamón, chorizo y huevo revuelto. Los cangrejos, si es posible de Herrera de Pisuerga, guisados con tomate o con aceite, pimiento, ajo y pimentón, son uno de los manjares de esta tierra. El queso, semicurado o añejo, de oveja, de pata de mulo, de Baltanás, de Astudillo, de Quintana, Torremormojón o de la misma capital, siempre ha sido un postre tradicional de esta zona.

Y de postre, según la época, Rosquillas de palo o bañadas, por Semana Santa; hojuelas con miel, en Carnavales; leche frita o torta de almendras, el tocinillo de cielo, etc., configuran una gran variedad de postres que siempre dejan buen sabor de boca.  Como escaparate de los buenos productos de Palencia se celebra el primer fin de semana de Octubre la feria Naturpal, donde se dan cita los mejores artesanos de los productos gastronómicos palentinos. Los Caracoles

Que ver en Palencia

Iglesia de San Miguel

Fernando I y el obispo Don Miro ordenan construir a principios del siglo XI el templo sobre el que erigió más tarde la actual iglesia de San Miguel en el siglo XIII. Su original torre calada de transición al gótico, de carácter religioso y militar, ha sido restaurada eliminando los refuerzos que se colocaron para corregir los daños causados por el terremoto de Lisboa en 1755. Declarada Monumento Nacional en 1931.

La catedral

Se alza majestuosa dominando la Plaza de la Inmaculada. Los arbotantes del ábside nos anuncian desde las calles Sta. Teresa de Jesús y Jorge Manrique la presencia del grandioso templo, no sin razón llamado “La Bella Desconocida” por la calidad y cantidad de tesoros que guardan sus muros, desde el arte Visigodo al Renacimiento. Construida sobre antiguas edificaciones dedicadas al culto, su origen lo encontramos en la Cripta Visigótica del siglo VII dedicada a San Antolín, donde posiblemente encontraron las reliquias del Santo, patrono de la ciudad.

 

Iglesia de San Juan Bautista

De Villanueva del Río Pisuerga, su emplazamiento original, fue trasladada al actual en la Huerta de Guadián, al anegarse el pueblo por la construcción del Pantano de Aguilar de Campoo. En esta pequeña iglesia de una única nave, magnífico ejemplo de románico palentino, que muestra en su portada seis arquivoltas apoyadas sobre columnillas de bellas proporciones. Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1981 y en la actualidad el Ayuntamiento de Palencia ha instalado un “Punto Románico” que sirve para conocer este arte medieval y su importancia en la provincia de Palencia.

Convento de la Piedad

Convento de Religiosas Dominicas. Situado en la Plaza de San Pablo, que forma parte del singular eje que conforman la Iglesia de San Pablo, Santa Marina y el Palacio Episcopal, y muestra el carácter eclesiástico-conventual que tuvo en otro tiempo esta ciudad hasta los días de la desamortización. De todos son conocidos los dulces que elaboran las monjas en especial sus típicas herraduras de hojaldre. La iglesia de la Piedad es de planta octogonal y data de finales del siglo XVI y principios del XVII con cúpula barroca del siglo XVIII.

 

Iglesia de San Lázaro

Una inscripción sobre la puerta del templo da fe del origen del mismo como hospital de leprosos o lazareto. Fundado en el siglo XI por el Cabildo y situado junto al Convento de Santa Clara, la actual Iglesia se levanta entre los siglos XIV y XV, por deseo de los Castilla, poderosa familia palentina. El antiguo Retablo Mayor estaba formado por seis tablas de Juan de Flandes dispuestas alrededor del cuadro “La Virgen, el Niño y San Juanillo” de Andrea de Sarto, que puede admirarse en el Museo Diocesano.

Iglesia de Nuestra Sra. de la Calle

Conocida popularmente como «La Compañía». Sigue el modelo característico de la Orden de la Compañía de Jesús y se erige en 1584. El Retablo Mayor está dedicado a San Lorenzo, anterior titular de esta iglesia que hoy alberga a la Virgen de la Calle, Patrona de la ciudad y venerada en este templo, que celebra su fiesta mayor el día 2 de febrero. Se trata de una escultura de 40 cm. de altura que por su aspecto es llamada por los palentinos “La Morenilla”. Declarada Monumento Nacional en 1982.

Monasterio de las Claras

Dedicado a Santa Clara y construido en torno al año 1400, alberga el impresionante Cristo Yacente de gran devoción popular. Conocido por ser el lugar donde Zorrilla sitúa su historia de Margarita La Tornera. El convento es mausoleo de los Almirantes de Castilla, los Enríquez, y cuenta la leyenda que, navegando las naves imperiales de Alonso Enríquez, avistan a lo lejos un extraño bulto. Abordado éste, ven que se trata de un Cristo Yacente.

Para más lugares de interés, consulta el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Palencia

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